domingo, 4 de mayo de 2014

HUM820

HUM 820 es un relato que escribí como homenaje a muchas personas que conviven o han convivido conmigo en la facultad de Historia. Fue premiado con el segundo premio en el V Premio de relato corto sobre vida universitaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
El siguiente enlace es un repositorio digital de la Universidad donde pueden leer el relato completo en formato pdf: http://acceda.ulpgc.es/handle/10553/11625




¡GRACIAS POR LEERME, ME DA ALAS PARA SEGUIR!


martes, 22 de abril de 2014

"Para que el alma no muera" 23 de abril

Un libro es un objeto que no es poderoso per se. Un libro para un gato no es nada, bueno, para un gato todo es una cama. Pero un libro para un hámster, para un elefante o para una amapola no es nada. Y si lo es, no lo sabemos.
Esto coloca al libro en una posición de dependencia con respecto a las personas, ya que nosotros los creamos, los utilizamos y nosotros podemos destruirlos, quemarlos,prohibirlos... ¿Significa ésto que los libros son inofensivos? ¿Significa que las personas no dependemos de ellos? 
No y no. Un libro es el resultado de la ecuación compuesta por por la persona que lo lee (y sus circunstancias) y el libro y su contenido.


De esta forma, cada libro se comporta de manera diferente, dependiendo de las circunstancias contra las que impacte. Si aceptamos ésto, debemos admitir que no todos los libros son buenos, liberadores, pedagógicos y constructivos por el mero hecho de ser libros. Por ejemplo: el libro "Mi lucha" de Adolf Hitler, impactando contra las circunstancias mentales de un neofascista o un antisemita no es bueno, ni esperanzador ni mucho menos liberador. Por eso cuando les gritamos a los policías en las manifestaciones: "¡menos violencia y más leer libros!" Estaría bien especificarles cuáles sí y cuáles no y aun así estaríamos corriendo un riesgo. Porque la decisión de acercarse a un libro es personal y no en todas las personas produce el mismo efecto.

Y es que los libros tienen ese poder, de crear acciones, de ir más allá de sus propias páginas, de ser una extensión del mundo que no ocupa mucho espacio, no tanto como el que contiene. Se convierte en un sitio de la casa, un lugar en el que refugiarse, una ventana. Habla García Lorca, del destierro de Dostoyevski en Siberia. El escritor ruso le escribió a fu familia una carta en la que les rogaba "Enviadme libros para que mi alma no muera" Federico explicó así este deseo: Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua; pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a las cumbres del espíritu y del corazón, porque la agonía física, biológica, natural de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida”. 
Sería también Lorca que quien en la inauguración de la biblioteca de su pueblo natal Fuente de vaqueros, recitara un precioso discurso que bien parece un poema en prosa y un canto a la importancia de estos objetos que hoy homenajeamos: "Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría pan sino que pediría medio pan y un libro. Ataco violentamente a los que solo hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirse en máquinas al servicio del Estado". 

Dependemos de los libros porque aun no hemos inventado nada más poderoso para transformar mentes, sociedades, etapas históricas. El saber acumulado de la Humanidad aguarda en ellos para mostrarnos escaleras, horizontes, esperanza. En cualquier formato: electrónico, pdf, epub, de papel, de pergamino, encuadernado en oro, da igual eso no importa, lo de dentro es lo importante. Esa es la mejor metáfora que encierra la incógnita de la ecuación de un libro y eso nos hace a todos iguales.









viernes, 18 de abril de 2014

Sapiens lectores

Los tres días que tardé en leer Cien años de soledad los recuerdo como una duermevela de mucho calor y lluvia. Pienso en Macondo y veo un mundo amarillo, muy familiar como el recuerdo de unas vacaciones de verano de la infancia. Tuve la suerte de que un libro suyo cayera en mis manos y luego otro y otro. Sí, fui afortunada. Vi fotos de él en vida y pensé: Ahí está el genio. Le admiro en vida... ¿Y?

Es una característica propia de muchos sapiens necesitar decirles al resto constantemente: "¡EY! que yo me he dado cuenta de algo que ustedes no han visto".
Esto es lo que ha pasado en las redes sociales a raíz de la muerte del Maestro García Márquez. Por un lado, millones de personas sienten un pesar profundamente humano, por la pérdida de uno de los grandes de la literatura universal, pero por el otro, saltan estos sapiens inconformistas que demuestran su pesar, censurando a los que sin haberle leído nunca o a los que ayer se dieron cuenta de que existía ese ser excepcional , sintieron su muerte o cómo compartieron estados de Facebook o Twitter lamentándose. Y yo vi esto y miré al cielo y dije: ay, Gabriel, ¡no han entendido nada!

Porque lo que entiende este grupo de sapiens snobs es que los libros que han leído se miden en cuantías capitalistas con las que pisotear a los demás. Lo que entiende este grupo de sapiens venidos a más es que la cultura es un club exclusivo de socios al que sólo entra quien haya tenido la oportunidad en este mundo donde la cultura es clasista de acceder a más libros. Y el mensaje que envía este grupo de sapiens perniciosos es que ya los jóvenes que desde ayer decidieron acercarse al mundo amarillo de Macondo ya no llegan a tiempo. Pues yo les digo ¡SE EQUIVOCAN! Todos llegamos un poco tarde a incorporarnos a la cultura, desde la generación siguiente a las representaciones rupestres de la cueva de Altamira y una vida no nos va a dar para acercarnos a la milésima parte de este legado de la Humanidad. Son ustedes unos snobs elitistas y no les quiero en los altos cargos políticos que gestionan el acceso a la Cultura.

Yo celebro, con toda mi alma, que desde hoy haya más gente que conozca a Gabriel García Márquez, que se acerque a su obra, y que los jóvenes ayer en vez de compartir un selfie de Cristiano Ronaldo compartan D.E.P. Gabriel García Marquez. ME ENCANTA. Todos no accedemos al mismo tiempo a la cultura, todos no lo hacemos de la misma manera. Aún nos queda por saber mucho de gente que hoy no sabemos que existe. Qué maravilla.
Por último me gustaría recordarles, por si la ida de olla ya es total, que nadie tiene el monopolio del dolor por la pérdida de una persona del mundo y que cada uno lo manifiesta como quiere, le haya leído o no.

Seguramente García Márquez tenía un jardinero que no le había leído nunca, por el elitismo del acceso a la cultura y hoy está llorando más que el Coronel, que desde hoy ya sí no tiene quien le escriba.
Un abrazo, Gabriel. Te seguiré leyendo y mis hijos y mis nietos, ojalá, también.

miércoles, 16 de abril de 2014

Gestos con Historia

¡Hola a todos!
Estaré lo que queda de 2014 realizando un proyecto bloguero llamado Gestos con Historia. Una serie de doce entradas que pretenden recoger algunas situaciones de la Historia donde pequeños gestos en un momento dado, significaron un gran desafío para el orden establecido o un paso hacia algo mejor. A ver qué tal sale. Nos seguimos leyendo.
Gara.

jueves, 6 de marzo de 2014

Espero no echarte mucho de menos

Lo peor que te puede pasar es nacer sin quererlo, y lo mejor en ese caso es volverte loco. Nos hemos despertado con la noticia de la muerte de Leopoldo María Panero, era el mejor canalla que conocí de cerca, un canalla al que daban ganas de abrazar. Pero nadie lo hacía en Las Palmas por último. La ciudad se acostumbró a contar con él como atractivo cultural, como se cuenta con las esculturas de Chirino o con las fachadas de Vegueta, y éso sólo los que sabían que detrás de tanto humo había un gran poeta, el resto le metían en el mismo saco mental en que se mete a los mendigos, con ese desprecio...
Y hoy me sorprende leer y escuchar desde todos los rincones del país sentidos homenajes a su figura: especiales a toda página, entradas de blog como ésta o hasta locutores llorando en la radio a primera hora de la mañana, como si fuera un homenaje necesario que nos queríamos quitar de encima. Mientras se secaba bajo el sol de los bancos en Triana era un mueble de vapor, pero hoy que ya no molesta su incómoda presencia, vamos a ponernos tiernos. Qué gracia le haría todo ésto, es una pena que no lo pueda ver. "Yo que todo lo prostituí, aún puedo prostituir mi muerte y hacer de mi cadáver el último poema".





Hoy me gustaría hablarles de algunas de las personas que se dejaron impresionar por su vida y no por su muerte y a su manera le rindieron homenaje.

 Empezaré mencionando a Jaime Chávarri, que supo plasmar en una pantalla blanca y negra un paciente e impecable documento de la vida familiar de Leopoldo María, imprescindible para saber en qué contexto nace una mente tan llena de fantasmas y abismos como la suya.
El desencanto. Jaime Chávarri.

Otro documento audiovisual de incomparable valía sobre la vida de un ya entonces recluído en la Isla Panero, se lo debemos al cantante Enrique Bunbury, quien había admirado a los hermanos Panero desde su adolescencia y hasta llegó a afirmar que sus letras en solitario estaban inspiradas en ese halo terrible de sus poemas. Lo bueno de este documento es que en él, aún su locura le permite comunicarse con cierta facilidad y nos regala frases y momentos para la Historia.
Un día con Panero

El hotel Madrid por su parte, colaboró incansablemente a que el poeta ahogara su locura en alguna sustancia que no fuera más locura. Cuándo le decía a su camarero que me hablara de Panero solía decirme con una sonrisa: "Diré que es un mal cliente, pero también un reclamo. Me debe tantas cuentas... Lo tomaré como mi contribución a la literatura universal". También el Campus de Humanidades donde elegía pasar las horas era uno de los rincones de la ciudad donde se le podía encontrar. Quizá en algún tiempo, le pareció un lugar donde poder hablar de literatura con los alumnos de filología o de política con los de Historia. En sus últimos años de silencio seguía yendo a rodearse de colillas hasta que le prohibieron la entrada en el Campus.
Hotel Madrid. Las Palmas de Gran Canaria.


Los Bancos Triana . Sus principales puntos de apoyo en sus últimos años de vida. Desde allí era observado y observaba con esa inquietante mirada de los locos que dicen cosas que se parecen tanto a las verdades incómodas. Una mirada de reproche, descarada, como de haber visto algo que el resto desconocemos, como si fuera el único cuerdo de la Calle Triana.


Hay muchos más enlaces y documentos que elogian su obra, pero desde éstos yo les invito a que admiren a la tormentosa persona y que la odien también un poco, que es otra forma de admiración.

Que la tierra te sea leve

Llevabas tanto tiempo loco, que nadie te va a echar de menos más que hace dos semanas, pero vive Dios que fuiste una persona irrepetible, que nos diste tu talento, como los leones dan espectáculo a cambio de su cautividad. Si vieras las muestras de afecto en las redes sociales, de jóvenes y no tanto que han escalado un par de centímetros sobre su abismo gracias a alguno de tus versos... Igual de perdidos y desencantados que tú. Espero no echarte mucho de menos. Sit Tibi Terra Lebis.

lunes, 24 de febrero de 2014

Jugando con el bisturí

Soy una romántica. Crecí viendo a mi padre ejercer el periodismo, y le veía como un servidor. Como lo son los agricultores de la tierra delante de la cual se encorvan, como lo son las flores de que al cielo se le antoje llover. Llegaba agotado a casa, preocupado por si había recogido en su bloc todas las palabras, preocupado de si había trasladado con fidelidad todas esas palabras desde su bloc a la maqueta del periódico y pidiéndole a Dios que le perdonase si hizo justicia a la realidad que sus protagonistas le habían contado, pidiéndole que por lo menos no la hubiera deformado, porque él entiende el periodismo como una poderosa arma de denuncia que debe ser cuidadosamente disparado.

Una ya puede soportarlo todo. Quiero decir que de este mundo se puede esperar cualquier cosa: que el golpe de estado del 23 de febrero estuviera dirigido por José Luis Garci, y se puede esperar que los humanos se hayan inventado que llegaron a la luna si es que no lo hicieron y se puede esperar una invasión de extraterrestres, claro que sí. Yo lo puedo esperar pero no lo puedo ver. No estuve en el pasado y no puedo estar en todos los presentes del mundo. Por lo tanto confío mis ojos, mis oídos y toda mi confianza en unos profesionales de la información, los que yo decida, para que me transmitan la realidad porque confío en sus ojos y sus oídos como si fueran los míos. Esta relación que decido mantener con el profesional de la información es un pacto. Yo decido creerle y él debe intentar, aunque se le encorve la espalda, decirme las cosas con la mayor claridad posible, que trate de borrar de su mente todos sus deseos y vivencias y me diga qué está viendo, qué está oyendo.
Este problema que arrastro, de ver a los periodistas como servidores, me lleva a enfadarme mucho incluso con las inocentadas del 28 de diciembre. A veces son inocentes, pero creo que ningún adulto debe vivir engañado, ni siquiera un día, ni siquiera dos segundos por las personas a las que confía su derecho a la información. No es un problema de falta de sentido del humor, todo el mundo tiene un poco, simplemente es que creo que la credibilidad es una línea muy frágil y débil donde el periodista debe depositar todo el sentido de su vida y de su oficio y uno no se puede poner a jugar a experimentar hasta donde la puede estirar.
Cuando esa línea se rompe no hay nada que hacer, no hay terapeuta de parejas que lo arregle.
Me enfadé tanto en las redes sociales por este asunto, (romántica y pasional) que muchos amigos con los que es un placer debatir me dijeron que me lo tomara como un experimento para ver hasta dónde somos capaces de creer cuando se nos manipula adecuadamente. ¡Jolines! ¡Claro que nuestra credulidad puede llegar hasta límites insospechados! ¿Cómo no iba a ser así si la hemos depositado en el criterio de terceras personas junto con nuestra confianza?  Precisamente porque la realidad es maleable, manejable, susceptible de ser cambiada y de ser interpretada de diferentes formas es por lo que necesitamos ayuda y nos apoyamos en líderes de opinión como Iñaki Gabilondo o Jordi Évole y pienso que si ellos son los que me dicen en la cara, de frente, que me pueden engañar están tirando piedras sobre su propio oficio y me obligan a llegar a la terrible conclusión de que si la verdad es tan transformable no hacen falta los periodistas. Si la verdad es una ilusión, no tienen sentido los intermediarios entre la realidad y nosotros. Si la verdad no es verdad, no hay que esforzarse tanto.

Quizá me tomo muy en serio el periodismo, bueno, hay profesiones serias en el mundo y otras que tienen un mayor margen de error. Yo me he sentido como si un cirujano me sacara el corazón sin anestesia y a los cuarenta minutos me hubiera dicho "Tranquila, era una broma para probar tu credibilidad, ahora vamos a hacerlo en serio".
 En defensa de Évole diré que no creo que mienta sistemáticamente como se  ha dicho en las redes sociales, es decir, me creo que la mentira terminó hoy, pero hoy nació en mí otro cabreo: el de pensar cómo va aprovechar la derecha rancia de este país y sus comunicadores este experimento de Évole, que olvidó sólo por una noche que los periodistas están al servicio de la audiencia y no al revés y cuando es al revés no hay que hacérselo saber nunca, por su frágil confianza.

lunes, 20 de enero de 2014



Harta de no saber si tengo oficio o beneficio, si estudio o si trabajo, si tengo alguna vocación o algo que ofrecerle al mundo, un día, cogí mi maldito bloc y mi dichoso boli, le dí un beso a mis padres y me lancé al abismo de escribir, como quien no tiene más remedio que saltar a un vacío, porque lo que le persigue y le viene achuchando es peor que la incertidumbre. Nos vemos en:
 Gestos con Historia.